martes 9 de marzo de 2010

La Vida Cristiana

Amados hermanos, Dios les bendiga.

En los últimos años la vida cristiana se ha visto afectada por una creciente mundanalidad dentro de los que dicen confesar a Cristo como Salvador.  Tristemente esa mundanalidad está afectando a los que no tienen la salvacion de sus almas.  (Hebreos 13:9; 2 Timoteo 4:3)

Muchas veces enfocamos la mundanalidad como un flagelo que ha permeado la iglesia; y hablamos de la iglesia como si fuera una organizacion en si misma, sin enfocarnos en que la iglesia local es la suma de los creyentes que asisten a las reuniones en un lugar determinado.  Si una iglesia tiene problemas, tiene que buscar la fuente en los hermanos.

Todos somos pecadores.  Cristo murió por todos.  Todos los que le recibimos somos pecadores perdonados.  Debemos crecer en santidad.  Cada día pecamos, si dejamos que esos pecados se acumulen formarán una callosidad en nuestro corazón y nos volverán tibios: Fríos  a lo espiritual y calientes a lo carnal. (Romanos 3:10, 2 Timoteo 2:4-6)

Dios ha dado la solución a la tibieza de la iglesia:  Confesar y apartarse de los pecados.  Sed santos como yo soy santo... baste ya el tiempo pasado para haber andado como agrada a los gentiles... es necesario volver a los linderos antiguos.  Ver la vida como Cristo la delineó en la Biblia.  Sentar el fundamento de los apóstoles y profetas. (1 Timoteo 5:20, 1 Juan 1:8-9)

Cuando hacemos eso nos van a criticar, nos van a perseguir, trataran de tomar nuestros pecados pasados para ensuciar nuestra santidad presente.  No nos amedrentemos.  Recordemos la niña salvando las estrellas de mar a la orilla de la playa.  No podría salvar a todas, pero la que estaba lanzando al mar se había salvado. (2 Timoteo 3:12)

Busquemos primeramente el Reino de Dios y su Justicia.  Estemos preparados para presentar defensa con mansedumbre.  Que el celo de la casa de Dios nos consuma.  No permitamos que el nombre de Dios continúe siendo blasfemado.  Comencemos hoy!  Comencemos nosotros! Mateo 6:33,

Creamos y obedezcamos la Biblia para que nuestra fe crezca.  Para que limpiemos nuestro camino.  Para que Cristo sea formado en nosotros.  Para que seamos bienaventurados, dichosos, felices.

Podemos ver el caracter de Cristo en nuestra personalidad.  Quizas tenemos un ‘Cristo’ distorcionado en nuestros ojos.  Miremos al verdadero Cristo, primordialmente en los Evangelios, y vivamos como el nos enseñó.  Muchos estaran molestos con nosotros, Dios estara feliz... y esa es nuestra meta.