Analizando las interacciones de Jesucristo con los Fariseos y Saduceos miramos cosas interesantes. podemos notar que estos grupos de religiosos eran los que dirigian las actividades del Templo en el tiempo del Señor. vemos que eran hombres instruidos; conocían la ley en profundidad. Tambien vemos que no habían entendido el significado primario de servir a Dios.
Múltiples discusiones tuvo el Señor con ellos. Cristo les reprendió su dureza de corazón, su incredulidad, su hipocresía y su intento incorrecto de servir a Dios siguiendo mandamientos de hombre.
Les llamó hipócritas, generación de vívoras, guías de ciegos, hijos del diablo... y esto a veces hasta molestó a los propios discipulos de Jesus.
Miremos en Juan 4:23. Dice: Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos ADORADORES adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales ADORADORES busca que le adoren.
El problema de los fariseos era que estaban sirviendo a Dios siguiendo mandamientos de hombres; Dios busca adoradores en espiritu y en verdad.
En Espiritu porque es necesario que nuestro espiritu sea exhortado, reprendido y enseñado por el Espiritu Santo.
En verdad porque es necesario que nuestra vida este siendo un reflejo de quien es la verdad: Jesucristo.
Los fariseos querian servir a Dios; pero no como Dios mandaba en la Biblia. Por eso tuvo que, con un látigo, sacarlos del area del templo que habian convertido en una cueva de ladrones. El problema no era la venta de los animalitos, el problema era que la venta de los animalitos se habia convertido en la razon principal de su asistencia al templo. Habian irrespetado el templo pensando que era más importante la venta de los animalitos que el sacrificio por el cual se tenía la necesidad de los animalitos.
Se olvidaron que los animalitos se vendían porque se necesitaban para el sacrificio, que si no hubiese sacrificio no se necesitarían los animalitos.
Cristo refirió en Marcos 7:6 lo que realmente afectaba el comportamiento de los religiosos: Este pueblo de labios me honra, pero su corazon esta lejos de mi.
No seamos como los fariseos. Acerquemos el corazon a Dios. No hagamos las cosas por costumbre, por emocionalismo o amiguismo. Hagamos las cosas porque Dios asi lo manda. Porque Dios asi lo requiere. Seamos reflejos exactos de Cristo y adoremosle en espíritu y en verdad, porque de esos adoradores se agrada Dios.
Dios les bendiga.
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