Gracias a Dios por nuestro primer Retiro de Hombres
"Un Corazón de Siervo"Ser cristiano es mas que un estilo de vida, es la vida misma. Cuando venimos a Cristo lo que realmente ocurre es que nos damos cuenta de nuestra condición: Pecadores; Nos damos cuenta de nuestro destino: El infierno, separados de Dios para siempre; Nos damos cuenta que solos no podemos resolver nuestra situación y nos aferramos a Jesucristo basados en el sacrificio que el realizo en la cruz del calvario y le pedimos que aplique su sangre preciosa sobre nuestras vidas.
Este proceso, conocido de muchas formas, es la redención. Cristo nos ha redimido; Nos ha comprado en el mercado de esclavos y nos ha sacado del poder del Pecado y de las garras de Satanás, quien nos tenía cautivos a su voluntad. De ese cautiverio no sacábamos nada beneficioso, las cosas que recibíamos como retribución por esa esclavitud hoy nos avergüenzan, en muchos casos, son la causa de una vida marcada negativamente y que aunque perdonados, llevando sobre nuestros cuerpos o mentes la retribución de nuestro desvarío.
Gracias a Dios que al redimirnos nos sacó de ese lodo cenagoso y nos trasladó al Reino de su Amado Hijo… ¡Pero continuamos siendo esclavos! Pero ahora esclavos voluntarios. Esclavos que nos hemos dado cuenta que este yugo es fácil, que esta carga es ligera. Esclavos por nuestra propia voluntad. Esclavos con un gran beneficio, presente y futuro. Esclavos de Dios. ¡Esclavos, pero libres!
Por esto concluyo como iniciamos: Ser cristianos es más que un estilo de vida, es la vida misma. Debemos entender que somos esclavos de Jesucristo para nuestro propio bien. ¡Pues vivamos como lo que somos! Trabajemos para Dios como se espera que un esclavo trabaje para Dios y amémosle, como solo un esclavo agradecido de su amo por este haberle rescatado de las manos de un mal amo y haberle dado la mejor vida que nunca jamás se hubiera imaginado vivir puede amar.
¡Dejemos que nuestro corazón, henchido de gozo y gratitud nos mueva a hacer lo que debemos hacer para la gloria de Dios!
Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.
2 Timoteo 2:15